Varios de los asistentes al concierto que ofreció Conchita en el Búho Real el 29 de octubre de 2008 han querido dejar un testimonio personal de lo que fue aquel concierto…
Conchita volvía a tocar en el Búho. No en una sala o lugar cualquiera. El Búho Real. Tras más de un año sin ofrecer un concierto allí, Conchita volvía a esta recogida sala en la que comenzó y en la que seguro, como a tantos artistas de ahora, también le costó empezar. Pero esta vez era distinto. Vuelve con un montón de éxitos y con un nuevo disco en el "horno". No, no era un concierto más. Tras haber estado de gira por pueblos y más pueblos de España era la hora de volver a casa. En acústico. Con la compañía de Raúl (piano) y Gabriel (guitarra). Solos ellos tres, en aquella mágica sala y con un público que tenía muchas ganas de volver a escucharles en ese ambiente tan reservado. Las risas y emociones que compartimos todos en aquellas horas con las letras y anécdotas de Conchita y de sus invitados, nos hicieron pasar una velada increíble. ¡Gracias! (R.)
Un miércoles como otro cualquiera, pero distinto. Un 29 de octubre aparentemente normal, pero mejor. Un viaje en autobús, pero muchas emociones. Un grupo de personas pero un sentimiento común: su música. Hay una sensación que me encanta. Cuando esperas algo con mucho entusiasmo, lo esperas pensando que será increíble, y lo que sucede en realidad supera todo lo imaginado. ¿Hay alguna sensación mejor? Lo que viví un miércoles cualquiera, un 29 de octubre normal, fue algo difícil de olvidar. ¿Por qué? Porque sentí a Conchita más cerca que nunca. Porque conocí a gente capaz de entender lo que siento al oírla. Porque me adentré en el mundo de la música en directo de El Búho, esa sala aparentemente sencilla, pero en la que se respira un gran talento. Pero no solo talento. Humildad. Sencillez. Cercanía. Valores que mucha gente ni siquiera tiene, estaban reunidos en una misma sala. En una misma persona. Puedo intentarlo, pero jamás conseguiría transmitir lo que sentí al entrar por aquella puerta con una silueta de búho dibujada. Una vez dentro, nervios, emoción, alegría, misterio… tantas cosas en tan poco tiempo, que difícilmente podría olvidarlo. De hecho, no lo haré. Imposible olvidar a alguien que te aporta tanto… (A.P)

29 de Octubre, miércoles, 19 horas, anochece en Madrid, en una fría noche de otoño. Pese a que todo invita a quedarse calentita en casa viendo la televisión hoy el plan es muy distinto. Hay concierto de Conchita, y de los buenos, en acústico y en una salita pequeña. Nada menos que en el Búho Real, sala en la que muchos llevábamos tiempo esperando verla tocar y cantar, y es q hay no pocos vídeos del youtube grabados en esta sala… y todos ellos hacen presagiar que estos conciertos son siempre más mágicos y especiales. No nos defraudó, Conchita apareció puntual sobre el escenario y comenzó a desgranar poco a poco todo su repertorio, las canciones de su primer álbum, las inéditas que ya todos conocemos, colaboraciones con nada menos que 3 artistas invitados (Dani Flaco, Lichis y Lantana), alguna versión de temas conocidos (El mundo y Quédate en Madrid, de Mecano) y para alegría de todos, temas nuevos, que hacen esperar con más ganas si cabe la llegada de su segundo álbum. El resultado fueron más de 2 horas de concierto, en las que pudimos ver a una Conchita más que relajada, con muchas ganas de tocar, de complacer peticiones, de seguir ahí compartiendo con todos sus letras y sus canciones. Quedó demostrado que son este tipo de conciertos “íntimos” los que más disfruta Conchita, y en lo que a mí respecta, los que más disfrutamos sus fans, así que todos contentos. (A).
¿Cómo puede el niño que contempla el mar por primera vez, describirlo con pocas palabras sin extenderse horas y horas entusiasmado, desgranando lo grande que es, lo azul, lo divertido de las olas, su estimulante olor…? ¿Cómo puedo resumir yo este concierto acústico, sin hacer de cada parte un capítulo? El viaje, largo pero con gran recompensa, el encuentro con personas estupendas a cuyo afable carácter me había asomado pero que aún no conocía… Hablaría de la emocionante espera, a la entrada de esa mágica sala, tan pequeña como impregnada de encanto. Podría escribir páginas sobre lo que supone admirar a alguien en todos los sentidos y poder disfrutar de su obra a dos metros, reír con las cosillas que cuenta, verla disfrutar a ella tanto como nosotros, el ser consciente de que estás viviendo momentos tan especiales… Mas por muchas palabras que escribiera no podría, como no podría explicar tampoco porqué se me pusieron los pelos de punta cuando oí por primera vez “Dile a quien…”, ni la dicha que sentí cuando, al contarle a Conchita que me encantó esa canción, contemplé su expresión de alegría. Así que muchas o pocas, las palabras y las fotos no son suficientes. No llegué a decirle que con esta canción me ha demostrado que, siendo magnífica la obra que ya ha hecho, la mejor Conchita está por venir. Ahora sí que lo tengo claro. Si no conocéis el mar, debéis ir a verlo, chapotear y bucear hondo. Y si no habéis ido a un acústico de Conchita, debéis hacerlo, para oírla de cerquita, a ella y a su guitarra, para contemplarla a pocos metros, para verla disfrutar cuando su público es feliz con su música… (M.A.)
FRÍO. Eso es lo que predecía el hombre del tiempo para esa tarde, pero lo que no sabía él era que en una parte de Madrid el frio iba a pasar de largo para dejar en todos los presentes una sensación de calidez que solo el estar con personas con las que te apetece y te lo pasas realmente en grande y escuchar lo que realmente te llega lo puede producir. Parecía que se iba a hacer de rogar y nos iba a hacer esperar pero no, allí estaba ella con sus ganas de volver a tocar donde muy pocos la vieron comenzar y ahora muchos se pelean por sus entradas. Canción tras canción y colaboración tras colaboración (con palabras malsonantes muy de mi agrado de por medio) el ambiente estaba más relajado. Se notaba que el Búho le encanta y que se siente como en casa y así nos lo hizo notar contando esas anécdotas que solo le pasan ella y que hacen que me parta de la risa. Canciones de sobra conocidas por todos, nuevas canciones que conocemos casi al dedillo, versiones de canciones que nos conmovieron y temas totalmente inéditos que nos hicieron abrir las orejas como campeones, fueron el repertorio de una tarde-noche muy fría por fuera pero muy cálida por dentro. Una lástima que acabara, pero por otra parte te deja con la esperanza de futuras tardes frías, reuniones con colegas y conversaciones absurdas con sandwiches de máquina en la mano. (I.)

Ya con las entradas en la mano y una vez dentro decir, que el concierto fue muy sencillo y a la vez lleno de canciones. Todas fueron coreadas, cantó lo que le íbamos pidiendo así que como podéis suponer, fueron todas las que vienen en el disco, las inéditas y alguna que otra sorpresilla. Aquella acogedora sala fue el lugar clave de reunión de muchos amigos suyos, que no solo iban a escucharla, sino que otros, también cantaron. Daniel el flaco, Lichis y Lantana. 2 horas llenas de magia. A veces sientes que te invade la melancolía y otras te sientes eufórica por poder disfrutar de un concierto como este tan íntimo (A.)
Una guitarra, un micrófono…y varios cables son más que suficientes para que una artista de verdad demuestre todo su arte. Una noche de octubre, sentada ahí frente a la gente…no sé que es más emocionante, si lo que ella siente o lo que los demás sienten…por un lado, la sencillez, la cercanía, la profesionalidad, el carisma, la improvisación…y, por otro, la admiración, el respeto, la sorpresa, la dedicación…nunca dos horas duraron tan poco…sí…dos horas…dos horas de música en riguroso directo, durante las cuales los que estuvimos allí tuvimos la oportunidad de escuchar esa voz tan dulce que caracteriza a Conchita, acompañada de su guitarra acústica y, alternándose, el teclado de Raúl Osuna y la guitarra española de Gabriel. Sólo hay una palabra que defina lo que vivimos esa noche del 29 de octubre de 2008 en el Búho Real…sólo hay una palabra, pero todavía no la hemos usado nunca…porque su significado nació al finalizar aquel concierto… (C.)
¿Largo recorrido o distancias cortas? ¿Espectáculo o intimismo? ¿Diva o sencilla? ¿Extraña o familiar? ¿Historia con mayúsculas o historias cotidianas? ¿Desafectuosa o cálida? ¿Esquiva o encantadora? ¿Formal o risueña? ¿Fría o entrañable? ¿Triste o alegre? ¿Fingida o auténtica? ¿Común o maravillosa? ¿Razón o corazón? ¿Quedarme o echar a correr? ¿Concepción... o Conchita? (A.M.)